Unas 3000 personas acudieron hoy al acto homenaje a Carlos Huelin

Domingo 5 de marzo, un día difícil de olvidar. El pasado día 5 como un típico domingo del mes de marzo, soleado, con viento de poniente moderado, muchos se levantaban pronto de la cama para vestirse y desayunar en silencio para no molestar y despertar a la familia. Algunos salían a correr a pie, otros salían en bicicleta. Algunos por Marruecos, otros por Melilla. Algunos salían con la flaca (la de carretera), otros con la gorda (con la de montaña). Algunos querían aprovechar la mañana libre para acumular kilómetros, otros preferían realizar un entrenamiento más suave y corto para poder estar pronto de vuelta en casa y disfrutar de la familia.

Nadie se esperaba que la muerte y la tragedia se fuera a cebar con uno de los nuestros. Ninguno de nosotros esperábamos recibir la angustiosa noticia del fallecimiento repentino de nuestro compañero Carlos, en tan dramáticas circunstancias. Todos quedamos completamente consternados, desolados, incrédulos, llenos de rabia y de ira, y sobretodo, angustiados, por una familia que pierde a un buen padre, a un magnífico marido, a un maravilloso hijo, a un estupendo hermano y, en definitiva, a una grandísima persona que, quienes lo conocieron, fueron partícipes de su bondad, humanidad, fortaleza, generosidad y sincera amistad, que durante sus 38 años de vida obsequió a quienes tuvieron la fortuna de conocerlo y compartir su camino, tanto en su familia, en sus estudios, en su trabajo así como en el deporte.

Un deporte, el triatlón, al que se había aficionado y adaptado muy rápidamente, del que disfrutaba en su plenitud, tanto en los entrenamientos como en la competición, y del que comenzaba a destacar, especialmente en la modalidad de ciclismo, de la que se había aficionado profundamente. Ambos deportes, triatlón y ciclismo, hoy de luto, viven las horas más tristes de su historia, por la pérdida de un ser humano maravilloso, que fue un ejemplo tanto para los jóvenes como para los mayores.

Para los triatletas y los ciclistas melillenses, el domingo 5 de marzo será una fecha que será difícil de olvidar. Para nosotros, el domingo 5 de marzo será nuestro 5 M, porque ya nada volverá a ser como antes. Ya nada podrá traernos de vuelta a nuestro compañero Carlos. Por mucho que nos empeñemos en buscar explicación de lo ocurrido, no se podrá encontrar respuesta a la magnitud de tan enorme tragedia. No hay consuelo posible que consiga aliviar el dolor y el sufrimiento de su familia, de sus amigos, de sus compañeros de trabajo y de todos los que compartieron su amistad. Nada en este mundo podrá hacernos pensar que algo de bueno ha tenido este final.

Sin embargo, la vida debe continuar. Todos debemos aprender a valorar quienes somos y los tesoros que nos rodean, nuestras parejas, nuestros hijos, nuestros padres, nuestros hermanos y nuestros amigos. Todos debemos valorar que la vida es un regalo, que hay que disfrutar haciendo lo que más nos gusta, pero no a cualquier precio.

Nuestro compañero Carlos pagó el más alto precio que se puede pagar por hacer, durante su tiempo libre, una de las cosas que más le gustaba, disfrutar de su deporte, disfrutar del aire libre y mejorar su salud. Nadie puede permitirse el lujo de perder, en un segundo, todo lo luchado durante una vida. Nadie tiene derecho de arrebatar a una persona a su pareja, de arrebatar a unos hijos a su padre y, de arrebatar a unos padres, a su hijo.

Ninguna persona, ninguna organización y sobretodo, ningún gobierno, debe tolerar que esta tragedia se vuelva a repetir. No se puede tolerar, bajo ningún concepto, que se mantenga una ley donde las víctimas queden completamente desamparadas y en las que apenas se castiga al conductor infractor. No podemos consentir que todo quede como si nada hubiera ocurrido. No podemos conformarnos con lo que hay y olvidar en un corto espacio de tiempo este drama, dejando en la más completa soledad y oscuridad a la familia viviendo su angustia y resignación.

No podemos consentir que lo ocurrido el pasado domingo sea considerado como un desafortunado accidente de tráfico, porque nadie en su sano juicio lo comprendería. Lo que ocurrió fue un auténtico acto de violencia vial, donde nuestro compañero Carlos y su familia fueron víctimas de este tipo de violencia,

Por eso la Federación Melillenses de Ciclismo y Triatlón nos adherimos a la campaña llevada a cabo por Anna González por una #PorUnaLeyJusta pidiendo a los distintos Grupos Parlamentarios en el Congreso que unan sus fuerzas para promover una reforma del Código Penal que contemple como supuesto penal la imprudencia en la conducción en cualquiera de sus grados cuando a consecuencia de ella exista resultado de muerte o lesiones. Así mismo que se introduzca un nuevo supuesto penal independiente de la omisión del deber de socorro, cual es huir o darse a la fuga cuando se ha provocado un accidente, que acarree incluso penas de prisión efectivas en los supuestos de existir heridos y/o fallecidos.

También al gobierno de nuestra ciudad que no se quede inmóvil y para aquellos que practicamos deporte en la vía pública o en el medio natural unas infraestructuras deportivas y viales que garanticen la seguridad a aquellos ciudadanos que buscan el fomentar la salud a través del deporte federado y no federado, así como promover e inculcar a las futuras generaciones, la práctica del deporte como medio para garantizar su salud y bienestar. No pedimos mucho más, sino el mismo derecho que tienen el resto de ciudadanos amantes de otros deportes, de practicar su deporte en una instalación que reúna las mínimas garantías de seguridad. Solo de esta manera, los ciclistas y triatletas melillenses volveremos a sentirnos seguros practicando nuestro deporte en nuestra tierra, Melilla.

Puede que la pérdida de Carlos no se haya podido evitar con estas medidas. Puede que esta tragedia no se hubiera podido evitar de ningún otro modo. Pero lo que sí es seguro es que cambiando la ley por un lado, y por otro creando los medios necesarios para garantizar la seguridad de nuestros deportistas, a buen seguro se podrá minimizar las posibilidades de que otra tragedia personal y familiar, vuelva a ocurrir.

En nuestros corazones siempre nos quedará el recuerdo de nuestro amigo y compañero, Carlos Huelin García. Descanse en Paz. Desde la Federación Melillense de Ciclismo queremos dar las gracias a las aproximandamente tres mil personas que han asistido al evento.