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de Noviembre. Miles de bicis sin dueño recorren
las calles de cada vez más ciudades de Europa. Pertenecen
a todos y no pertenecen a nadie. Gracias un abono de precio simbólico,
se toman, se usan y se devuelven a la comunidad. Se trata de una
nueva concepción del transporte público que aspira
a cambiar la forma de desplazarse por las grandes urbes del siglo
XXI. Durante el año 2008, el servicio público de
préstamo de bicicletas existirá en al menos 24 ciudades
europeas -ocho de ellas españolas y otras seis capitales
de estado- y pondrá a disposición de sus habitantes
más de 37.000 bicis. Incluso en la gran metrópolis
mundial, Nueva York, se ha probado si el préstamo de bicicletas
sería un medio de transporte viable y eficaz. La apuesta
definitiva, sin embargo, la ha lanzado París hace unos
días: los habitantes de la mayor área urbana del
continente ya tienen a su disposición 10.000 bicicletas
que pueden tomar y dejar a su antojo -previo pago de una cuota
diaria, mensual o anual- en 750 aparcamientos distribuidos por
toda la ciudad. Antes de que termine el año, el servicio
bautizado como Velib -conjunción de vélo (bicicleta)
y liberté- contará 20.600 bicicletas repartidas
en 1.451 estaciones: al menos una cada 300 metros, según
el compromiso municipal. En España, las ciudades de Barcelona
y Sevilla han sido las últimas en sumarse a una iniciativa
que hasta hace bien poco tan sólo se había probado
en poblaciones pequeñas o medianas. Y, siguiendo el ejemplo
de la espectacular expansión del servicio llevada a cabo
en Lyón, lo han hecho a la grande: pronto prevén
tener, respectivamente, 3.000 y 2.500 bicicletas en decenas de
estaciones repartidas por toda la ciudad.
Buscando la utopía
Frente a la apocalíptica visión futurista
de unas megalópolis grises, irrespirables, siempre colapsadas
y ruidosas, la bici compartida permite soñar con una ciudad
saludable, que optimiza los recursos y se desplaza de forma limpia
y silenciosa. La bici pública "forma parte de una
nueva forma de entender el mundo donde a la gente lo que le interesa
es el uso de las cosas, más que su propiedad", explica
el urbanista Vicente Guallart, director del Institut d'Arquitectura
Avançada de Catalunya. Se trata de un fenómeno estrechamente
relacionado con la nueva forma de utilizar Internet que representa
la revolución de la web 2.0, asegura Gaullart, que cita
al economista Jeremy Rifkin y su libro La era del acceso como
uno de los principales teóricos de esta nueva forma de
entender la sociedad.
El sueño hecho realidad
En la siempre chic Barcelona, la imagen de postal de ciudadanos
concienciados que prefieren tomar una bicicleta a contaminar con
sus coches se está convirtiendo en realidad: el Bicing
entró en funcionamiento hace tan sólo tres meses,
pero ya son 80.000 los ciudadanos que han tomado alguna de las
1.500 bicis -pronto serán 3.000-, disponibles en casi 100
-pronto serán 200- aparcamientos automatizados y distribuidos
por toda la ciudad. Cada bici es usada por un promedio de 12 personas
al día. Sevilla, sin embargo, planea ir todavía
más allá en su apuesta por la bicicleta compartida:
con una población mucho menor se dispone a prácticamente
igualar la propuesta barcelonesa y pondrá 2.500 bicis distribuidas
por toda la ciudad en 250 estaciones de servicio. El Sevicio entró
en funcionamiento el pasado día 10 con 300 bicis y 30 estaciones
y prevé quedar totalmente desplegado durante al año
2008.
Como Bruselas, Viena, Estocolmo u Oslo
La primera ciudad en poner en práctica un sistema
automatizado para poder tomar la bici en un lugar y dejarla en
otro -el elemento clave de estos sistemas urbanos de préstamo
de bicicletas- fue Rennes en el año 1996. Desde entonces,
capitales europeas como Bruselas, Viena, Estocolmo u Oslo han
implantado sus propios sistemas de préstamo de bicicletas
-con unos pocos centenares de vehículos- y Dublín
prevé hacer sus primeras pruebas en 2008. ADN.es