¿ES MELILLA UNA CIUDAD SEGURA PARA LOS CICLISTAS?


 

Mientras escribo estas líneas, el último ciclista, víctima de la inseguridad de nuestras calles y carreteras, está siendo atendido en el Hospital Comarcal como consecuencias de las lesiones sufridas tras el impacto recibido por parte de un vehículo que, al parecer, se saltó una señal de Ceda el Paso en el barrio del Real.

Se trata de un hombre, padre de familia y contribuyente como todos los demás, que tuvo la temeridad de aficionarse al deporte del ciclismo en una ciudad totalmente hostil con respecto al uso de la bicicleta como medio de transporte sostenible, de desarrollo de la salud o de la propia condición física y deportiva.

El caso es que ni es el primero, ni desgraciadamente será el último en sufrir las consecuencias de la práctica del deporte del pedal en la ciudad de Melilla, máxime si tenemos en cuenta que en los últimos meses se han encadenado una serie de accidentes, con diferente nivel de gravedad, en los que se han visto implicados ciclistas. Y cuando hablamos del choque entre un coche o Todo Terreno y el cuerpo de un hombre o de un niño, no hace falta ser perito o médico forense para saber quien es el que sale peor parado.

Lo cierto es que en algunos casos, el propio ciclista había sido el causante de dicho accidente, para que vamos a mentir, aquí no hay quien se libre de culpa. Pero lo cierto es que en el 90% de los casos, el accidente se ha debido como consecuencia de una mala maniobra, un despiste o una imprudencia del conductor del vehículo a motor. Y cuando no, debido al mal estado del pavimento en la red viaria o la una mala colocación de las arquetas del alcantarillado público.

¿A qué riesgos se exponen los que deciden coger la bicicleta?

A diario los que cogen la bici para desplazarse por la ciudad o porque desean realizar actividad física, se exponen a múltiples riesgos. Entre los mismos destacan la invasión de los vehículos en las calles en los que debían ceder el paso, la apertura imprudente de puertas, los adelantamientos a gran velocidad y sin guardar la distancia reglamentaria de seguridad, la detención de los vehículos en “segunda fila” en sitios de la vía donde está prohibido aparcar o estacionar creando taponamiento del tráfico, salida de estacionamientos sin mirar o mirando pero obviando al proximidad del ciclista, millares de baches y zanjas por mal estado de la calzada, arquetas de alcantarillado mal colocadas (rejillas colocadas en sentido de la circulación provoca que la rueda delantera de la bicicleta se cuele dentro y produzca fuerte caída), etc. Y todo esto, a diario y en cualquier trayecto por nuestra ciudad.

Consecuencia: Cada 2 semanas, accidente de tráfico en el que se ve envuelto un ciclista. Algunos de ellos de elevada gravedad.

¿Tiene futuro la práctica del ciclismo en nuestra ciudad?

Son muchos los niños y niñas, y los no tan niños y tan niñas, los que sienten afición por la práctica del ciclismo y terminan inscribiéndose en la Escuela de Ciclismo o practicando por su cuenta esta actividad física. Pero también son muchos los que por motivos de malas experiencias vividas en la vía pública, terminan por abandonar el uso de la bicicleta ya que si bien es cierto que buscaban diversión, salud y condición física, lo que finalmente encuentran es una mala experiencia e incluso el dolor por el padecimiento de una lesión como consecuencia de un accidente.

¿Esta Melilla preparada para subirse al carro de la sostenibilidad en el transporte?

No. Mientras que muchas ciudades españolas están preparando las infraestructuras necesarias para garantizar un mínimo de seguridad a los usuarios de la vía pública que usan como vehículo la bicicleta. En Melilla se percibe como una utopía el establecimiento de los carriles bici. Más allá de esta realidad, si echamos un vistazo a nuestro entorno, y más concretamente a lugares de esparcimiento público, lo primero que nos encontraremos será con las señales de prohibición del uso de la bicicleta. Abundan tanto dichas señales que las personas que usamos la bicicleta tenemos la sensación de que somos ilegales, de que estamos cometiendo un delito, vamos, como si estuviéramos haciendo botellón o fumando porros.

Consecuencia: Quien desea contribuir a hacer de Melilla una ciudad más amable y respetuosa con el medio ambiente y su calidad del aire, así como aquellas familias que deseen dar un paseo en bicicleta con sus hijos/as, nos les queda otra que jugársela en la vía pública.

¿Este problema de seguridad que viven los ciclistas tiene solución?

Naturalmente. En primero lugar, SENTIDO COMÚN. Se necesita comprender que los usuarios de la vía pública no son únicamente los vehículos a motor, y más particularmente los coches, sino que existen otros usurarios más desprotegidos con los que hay que convivir como es el caso de los ciclistas. Y cuando se habla de convivencia, el pilar fundamental es el Respeto. Por tanto, los conductores y conductoras melillenses deberían hacer un pequeño esfuerzo con tal de cumplir con la normativa de seguridad vial y respetar en gran medida a los que deciden usar este medio de transporte como afición o como instrumento para la movilidad por la ciudad, y evitar conducir de memoria.

En segundo lugar, SENTIDO COMÚN en la administración pública competente, la cual debería realizar los esfuerzos necesarios para crear las infraestructuras necesarias que garantice la seguridad de los ciudadanos que desean usar la bicicleta para desplazarse por la ciudad, es decir, la creación de una red de carriles para las bicicletas por la ciudad, así como aparcamientos para las mismas.

Por último, SENTIDO COMÚN para crear de una vez por todas, la infraestructura deportiva necesaria que garantice la seguridad en la práctica deportiva del ciclismo a todos/as los aficionados/as a este deporte (Velódromo). Ya llevamos más de 20 años reclamándolo y somos el único colectivo de deportistas que aún no han recibido dicha atención por parte de la administración local. A buen seguro que eliminará muchos de los accidentes que sufren los ciclistas en nuestra ciudad, o es que ¿A caso es más importante velar por la seguridad de un coche radio control que la de un ciclista? O ¿Habrá que esperar a que ocurra una desgracia mayor?